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domingo, 28 de diciembre de 2014

Lecciones que la crisis nos deja para emprender en 2015

2014 concluye con unas cifras similares a 2013 en lo que se refiere a la creación de empresas (93.000 ), lejos de las 150.000 de 2007, pero ligeramente mejor que las 85.000 de 2012. Además, el cierre de empresas se ralentiza, siendo un 35% menor que el año pasado. Todo ello, unido a una leve recuperación en la creación de empleo, llama a un cierto optimismo de cara a 2015.

Aunque se augura como un año complicado (difícil financiación, escaso consumo, etc.), si parece claro que las empresas que triunfen serán las que hayan aprendido las lecciones de la crisis: estructuras delgadas, autofinanciación, uso intensivo de internet y redes sociales y apoyo en sinérgias con otras empresas complementsrias que permitan competir con las grandes corporaciones. Y, por supuesto, esa idea que aporte valor y por la que el potencial cliente esté dispuesto a pagar.
Son tiempos difíciles, esos ideales para ver oportunidades y lanzarse a disfrutarlas. ¿Sientes el gusanillo? Pues ¡suerte y al toro!

Feliz 2015 emprendedores..., es vuestro año. Es nuestro año.

domingo, 16 de febrero de 2014

Tenemos que reinventarnos con valor y con valores

TEMPORIZACIÓN: Rescato un artículo escrito hace algunos meses porque creo que, aunque hemos salido de la gravedad - país (madroeconomía), en el ámbito de los ciudadanos de a pie (microeconomía) aún estamos en plena crisis y las reflexiones que se contienen están plenamente vigentes. Juzguen ustedes:
 
En el momento en que se escriben estas líneas (septiembre de 2012), el clima económico – social de España es francamente alarmante. Los índices bursátiles, día sí día no, en pérdidas, el riesgo país con un ligero descenso después de tocar cifras record en los últimos días (aunque por encima de los 500 puntos básicos), precios e impuestos al alza, el consumo (lógicamente) contraído, desempleo próximo al 25% (con cifras superiores al 45% en jóvenes) y un agujero en los balances de bancos y cajas (procedente de la burbuja inmobiliaria) que se espera mitigar con un inminente rescate europeo.

Desde hace meses todos los españoles somos conscientes de que somos más pobres y que el modelo de vida (estado del bienestar) al que estábamos acostumbrados (y logrado tras décadas de construcción) ha llegado a su fin…, aunque nos cuesta aceptarlo. 

¿Y ahora qué? Desde luego, está claro que no podremos salir de esta situación haciendo lo mismo que hasta ahora. Como dice JAVIER SANTISO - en un artículo publicado recientemente por El País -, España tendrá que salir al ruedo, sin miedo, y reinventarse con valor y valores. Se puede hacer, teniendo la confianza de la experiencia, porque ya lo hicimos en las últimas décadas del siglo pasado. 
 
En efecto, partiendo de nuestra incorporación a la OCDE en 1962 (con la renta per cápita más baja de todo los países miembros), en 20 años logramos triplicarla, llegando a los casi 10.000 dólares al tiempo de nuestra entrada en la Unión Europea. Hoy, 30 años después y a pesar de la crisis, la mantenemos cercana a los 30.000. Como señala el propio SANTISO, salvo Corea del Sur, no hay ejemplo similar de tan rápida transformación. 
 
¿Cómo crecer?. Desde luego, no parece que podamos aplicar la lapidaria consigna de UNAMUNO de principios del pasado siglo de ¡qué inventen ellos!. Más bien parece que debe ser la investigación, la innovación y la creatividad las “armas” de este empeño. De hecho, son justamente las pequeñas empresas de nueva creación (las conocidas como start ups), especialmente de base tecnológica, las que mayores índices de crecimiento experimentan (son las llamadas “empresas gacela”, con un crecimiento  anual superior al 20%). 
 
Ideas originales, creativas y generadoras de empleo no faltan, tal y como demuestran los numerosos proyectos que se presentan a las incubadoras de empresas como Wayra de Movistar. Pero sí falta el convencimiento, la apuesta económica, como salta a la vista con los poco más de 2 € por habitante que dedicamos al capital riesgo (muy lejos de los 70 $ USA) y la continua y progresiva emigración al exterior de nuestro mejor talento, incluso incentivado oficialmente (v.gr. Programa Eures). 
 
Se hace preciso una aceptación del cambio de ciclo generalizada por particulares, empresas y administraciones públicas, una apuesta decidida por el “valor España” y un compromiso general para reinventarnos, para hacer más con menos. Sólo así tendremos un futuro propio y exportable, que es, a la postre, lo que nos permitirá crecer y salir del estancamiento económico en el que nos encontramos inmersos.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Acostúmbrate a nuestros buenos precios


Durante los últimos 50 años, El Corte Inglés ha sido en España el icono por excelencia de calidad y garantía en bienes y productos de consumo. “Si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero”, “ya es primavera en El Corte Inglés”, “las rebajas de El Corte Inglés”, etc., han sido reclamos que, durante años, funcionaron y posicionaron la marca como referente en el mercado. Con la absorción de Galerías Preciados en 1.995, el prototipo quedó como único.

El Corte Inglés nunca se posicionó por precio. Es más, creó una potente financiera y su tarjeta de compra, con el fin de que el precio (siempre algo más alto que el existente en el mercado) no fuera un problema para el fiel cliente.

Y vino la crisis. Y cambiaron los esquemas de consumo. Se produce la expansión imparable de la valenciana Mercadona que, en los últimos tiempos, se ha colado (a modo de tabla de salvación) en superficies emblemáticas como el ABC de Serrano; los centros comerciales atraviesan problemas, algunos quedan desiertos (el Bulevar de Getafe, por ejemplo).

Los formatos de venta se hacen más pequeños y geolocalizados. Se acerca el comercio al consumidor y se produce una gran competencia en precio como signo distintivo con el fin de abrirse hueco en un mercado de barrio difícil, en el que fórmulas como la de supermercados Día (autoservicio/descuento), Ahorra más y compañía llevan años posicionadas.

Primero de la mano de Repsol y después en solitario, Grupo El Corte Inglés ha ido evolucionando en este sector con fórmulas más cercanas al consumidor como Supercor y Opencor, diferenciadas de la competencia por los emblemas de la marca (garantía y calidad) y, además, por variedad de productos, horario de apertura y, últimamente, precio.

Desde 2011 (3 años tarde respecto de la competencia, lo que ha traído pérdidas al Grupo), se ha iniciado una política generalizada de bajada de precios, intensificada en los últimos meses. El lanzamiento de la fórmula “estrena” en el pasado octubre para todo el Grupo, se fortalece en los super de barrio (Supercor) con el slogan “Acostúmbrate a nuestros buenos precios”, con el afán de reconocer que, aunque tarde, El Corte Inglés quiere competir en todos los frentes. “Revisamos continuamente nuestros precios para que veas cada día lo buenos que son” reza otra proclama de la campaña.

Enhorabuena al Grupo por “entrar al trapo” del mercado y a los consumidores porque contamos con una marca que oferta un producto muy atractivo: producto – precio – garantía – marca; siempre, claro está, que realmente cumplan y la revisión sea continuada.